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Las cabras del café

¿A quién se le van las cabras del café a pasear, porqué y, sobre todo, desde cuándo? #LaExperienciaLlamadaCafé


miércoles 18 de octubre | La experiencia llamada café


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¿A quién se le van las cabras del café a pasear, porqué y, sobre todo, desde cuándo? #LaExperienciaLlamadaCafé

 

Por: Jaime Coello Manuell

 

 

Animales, humanos y de otro tipo

 

La cooperación entre el ser humano y los animales se ha dado desde tiempos inmemoriales, sólo hace falta revisar las fechas aproximadas de la domesticación de perros, vacas, gallinas, cabras, cerdos y caballos. Y con todo es rara la interacción como la que podemos apreciar en el video que abre este texto. Es una relación única, quizá, los delfines pastorean los cardúmenes y los acercan a la playa en donde los humanos hacen la colecta de peces y le comparten a los delfines su parte; en este video vemos que sucede en Brasil, pero en su libro La diosa blanca, Robert Graves ya habla de esta sociedad en las islas del océano pacífico… ¿Te imaginas? Un día estás en la playa, disponiéndote a sacar tu lancha y red para pescar cuando ves venir hacia ti un cardumen con delfines escoltándolo, aún pasarán un par de minutos antes de que te des cuenta de lo que debes hacer: tirar la red y evitar atrapar los delfines, ¿cómo se popularizaría este cuento? Quizá sea absorbido por las leyendas locales o, incluso, en el culto o religión oficial. Justo así es como Gustavo Bueno, el gran pensador español del siglo XX y creador del materialismo filosófico lo explica: El animal es primero sacralizado y elevado a la categoría divina para después, poco a poco, ser desplazado por figuras antropomorfas o abstractas… Es definitivo que no sería un suceso perdido en la cotidianidad de la comunidad.

 

 

“Sin mi café de la mañana, soy sólo como una pieza dorada y seca de carnero.”

 

JOHANN SEBASTIAN BACH

 

 

La antigua danza de las cabras

 

La historia del origen del aromático es por todos conocida; a nadie le es extraño hoy día el nombre de Kaldi o de Alí bin Omar Shadhily, pero poca atención se le presta a los animales que los acompañan. Las cabras tienen fama de locas, de correr desaforadas, de trepar a donde nadie más lo haría; también le han prestado su nombre (capra) al capricho; este animal es, en algunas culturas mediterráneas, el símbolo del relámpago, y prueba de esto es la cabra, Amaltea, nodriza de Zeus o, un poco más al norte, el carro de Thor es tirado por cabras. Incluso, Diodoro Sículo, escribió que “las cabras habrían guiado la atención de los hombres de Delfos hacia el lugar donde los humos salían de la entraña de la tierra. Poseídas por el vértigo, bailaban. Intrigados por estas danzas, unos hombres comprendieron el sentido de los vapores que emanaban de la tierra: les hacía falta interpretar esta teofanía; instituyeron un oráculo.” Y el oráculo de Delfos es muy anterior a la época en la cual se supone fue descubierto el café. También hay indicios de que algunos romanos usaban el cilicium, una vestimenta hecha de pelo de cabra, como el recubrimiento del tabernáculo judío o la misma ropa de los sufíes, quienes tan íntimamente están relacionados con el origen del néctar negro. Está tan identificado este animal con el mito de origen que en San Salvador, Julio Hernández se dedica a repartir a pie café, con un depósito a la espalda y balando como cabra recorre el corazón de esta urbe centroamericana, justo como se hacía hace unos siglos en lo que hoy es Italia.

 

 

colaborador
Jaime Coello Manuell
Poeta, catedrático de ciencias de la comunicación y periodismo en la UNAM, estudia y escribe sobre la industria y cultura alrededor del café desde el año 2000.

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