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Lo que me enseñó la quisquillosidad del barista exquisito

El profesional arrogante es más un cliché que una constante pero existe, esto es lo que me enseñó la quisquillosidad del barista exquisito #LaExperienciaLlamadaCafé


miércoles 06 de septiembre | La experiencia llamada café


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El profesional arrogante es más un cliché que una constante pero existe, esto es lo que me enseñó la quisquillosidad del barista exquisito #LaExperienciaLlamadaCafé

 

Por: Jaime Coello Manuell

 

 

La quisquillosidad del barista exquisito es profesionalismo… ¿de verdad?

 

En YouTube proliferan videos como el anterior, en los cuales se parodia la quisquillosidad del "barista exquisito", aunque ésta, tiene su razón de ser: el profesional se emplea a fondo en la artesanía y ofrece cada taza como una obra completa, única en sí misma y, por lo tanto, cerrada; su sabor no necesita "mejorarse" porque, justamente, el sabor actual es el mejor gusto que puede obtenerse de tales granos mediante tal método de extracción. En otras palabras, cuando un barista insiste en negarse a añadirle algo a su aromático, en realidad, no trata de alejar el ingrediente extra porque el resultado sea desagradable (el café sabe bien con azúcar, con miel, con piloncillo, con leche… ¡es café y el café SIEMPRE sabe bien!), sino que busca dignificar y honrar su profesión, está orgulloso de su nivel de maestría y reconocimiento dentro de su gremio; y esto, hasta cierto punto, es deseable en todo profesional de la cadena productiva del néctar negro. También es cierto: cada eslabón en la cadena es bastante discreto con respecto al eslabón que le precede y con el siguiente. Así, cada uno resuelve sus problemas dentro de su propio ámbito o con sus proveedores, pero es inusual que se proyecte hacia adelante y mucho menos hasta el consumidor final o, ya encarrerados, en la Opinión Pública (baje o suba el precio del verde, ni las bebidas ni el grano tostado o molido bajan de precio). Así que un poco de orgullo y una demostración elegante de maestría, es decir un poco de show, puede atraer un público mayor y con éste, más jugosas ventas. Pero no exageremos, evitemos aburrir al cliente o ahuyentarlo con pedantería, procuremos reírnos de nosotros mismos y nuestros "detalles": "Ni tanto que queme al Santo ni tanto que no lo alumbre", reza un refrán repetido ¿Cuántas veces? Mejor tratemos comportarnos como la bella melodía de Sonex, Café:

 

 

colaborador
Jaime Coello Manuell
Poeta, catedrático de ciencias de la comunicación y periodismo en la UNAM, estudia y escribe sobre la industria y cultura alrededor del café desde el año 2000.

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