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Sembrando conciencia: Negro Corazón, Taller de Café

La intención de Negro Corazón es generar una cultura donde la calidad correcta del tostado sea importante.

lunes 13 de enero | Cafeterías de especialidad

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Por Lucía Rojas Hernández

Entrevista y fotografías por Juan José Sánchez

 

Las coincidencias, a veces, son el empujón que necesitamos cuando ya tenemos un plan en mente. Así es como les sucedió a Alejandro y a Juan Carlos, dueños de Negro Corazón, Taller de Café, al coincidir en un restaurante antes de descubrir que ambos sentían la misma pasión por el café.

 

El inicio de este proyecto y “aventura”, como ellos le llaman, fue compartir ideas para saber lo que cada uno podría aportar al otro. Así fue como comenzó este espacio que ahora se ubica en el centro del Barrio Antiguo en Monterrey, en el número 881 de la calle Padre Mier, donde también colaboran Mayra y Uriel. 

 

 

Al describir el concepto de Negro Corazón ellos platican que se trata de “un lugar donde el consumidor va a entrar y conocer un poquito más sobre el tema del café”. Asimismo, sustentan esta idea al mencionarnos que “no es una cafetería, al final es nuestro espacio de trabajo, por eso el concepto de taller”. Es así que la intención de este lugar donde cuidan, experimentan, perfilan y tuestan cafés es la de generar una experiencia de 360° que logre llevar a los clientes a dimensionar la complejidad que hay detrás del café, desde el origen hasta la taza. De esta manera, ellos les explican a los consumidores todo el proceso de esta bebida, mientras les preparan una taza a través de un método artesanal. 

 

 

Parte de todo este proceso, en el que comparten su aprendizaje con los consumidores, está enfocado en crear una experiencia sensorial; es decir, la idea es que cada cliente que los visite logre descubrir la gama de los diferentes sabores y aromas del café, a partir de los distintos métodos de preparación: notas cítricas o a caramelo,  los contrastes propios de un chemex hasta los que brinda una prensa francesa, convirtiendo cada visita en un nuevo mundo para los consumidores o en un ritual donde “el barista exhibe su método de preparación, mientras le enseñamos a los clientes de dónde viene el producto, mientras les platicamos quiénes son los productores”, nos comenta Alejandro.

De igual manera, este espacio también es un lugar donde se tuesta café para diferentes empresas y cafeterías independientes. La intención de Negro Corazón es generar una cultura donde la calidad correcta del tostado sea importante. Asimismo, buscan crear conciencia sobre el café como el origen de las bebidas y no como un ingrediente más. De ahí que uno de sus compromisos fundamentales sea el de cuidar y respetar el sabor de los granos.

 

 

Para este par de amigos y socios el tema de los productores también es de suma importancia. Desde que decidieron trabajar juntos, Alejandro, originario de Chiapas y proveniente de una familia productora de café, le mostró a Juan Carlos lo que hay detrás de esta bebida, eso que normalmente no se cuenta: la vida en los cafetales. Visitaron varias regiones y vivieron distintas experiencias para entender y sensibilizarse acerca de la vida de los productores. “Fue a partir del viaje a Chiapas donde nació ese sentimiento de hacer las cosas diferentes”, comenta Juan Carlos, quien, a partir de ese momento, admiró “cómo trabajan, cómo se desviven, cómo pueden estar pasando dos horas de su vida en una montaña y de repente bajar con treinta-cuarenta kilogramos en los costados” Es así que, desde entonces, decidieron sembrar una semillita para contribuir de todas las maneras posibles al trabajo justo y a la promoción y consumo del café como producto mexicano.

 

Esta sensibilización los ha hecho enfocarse en su objetivo de dejar huella tanto en la vida de los productores como en los consumidores. “No somos una barra de especialidad, somos un lugar en el que trabajamos con granos especiales. A qué me refiero con especiales, a que realmente cuidamos toda la trazabilidad”, nos cuenta Alejandro. Para cumplir este propósito desde el origen, ellos suelen trabajar con productores que permitan mejorar desde cero la producción y no con fincas ya establecidas, “rescatar lo rescatable” es su manera de pensar. Esta forma de trabajar ha sido toda una aventura para ellos porque ha implicado una preparación constante, así como un aprendizaje a base de pruebas y errores. Ha sido un proceso de conocer el negocio, de pérdidas, ganancias y enseñanzas.

 

 

Finalmente, con Negro Corazón también buscan aportar a la naturaleza porque están conscientes de que, muchas veces, los cafés transgénicos no necesariamente son amigables con el medio ambiente. “Esta vez ya no sólo se trata del productor, del consumidor, el barista, el Q Grader, el catador. Ya no se trata de eso. Se trata de una contingencia ambiental”, menciona Alex. 

 

Para estos socios cada esfuerzo que hacen es un paso en busca de la concientización a través de todo lo que implica el café desde una perspectiva social, económica y ambiental. De igual manera, su intención es seguir creando sinergias que añadan fuerzas para ofrecer un producto saludable y de excelencia. La finalidad es que se sigan sumando más negocios que, como ellos, compartan la visión de crear experiencias que aporten a la cultura del café.

 

 

colaborador
Lucía Rojas
Lucía es lingüista egresada de la UAM y copywriter. Ha trabajado en la producción y corrección de textos relacionados con el café de especialidad. Actualmente es creadora de contenidos publicitarios de manera independiente.

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